Testimonios

El Pole Dance es un ejercicio completo que tonifica brazos, piernas, glúteos, espalda y abdomen. Mejora la elasticidad, balance, agilidad y coordinación. Además de los beneficios físicos, se vive una transformación fascinante con la que aprendes a conocer el lenguaje de tu cuerpo a través del baile y el movimiento.

El Pole Dance es una herramienta para recuperar el poder personal, disfrutar de cada movimiento natural de tu cuerpo y aumentar la confianza en uno mismo. Por eso, en esta sección las alumnas os cuentan su experiencia.

Si eres alumna vigente te invitamos a que nos cuentes tu historia.

Judith Pariente

alumna pole spor

 

Quería contar como llegó el pole a mi vida y me enganchó tanto que ya no soy capaz de pasar unos días sin estar en contacto con la barra vertical.

Yo siempre he sido de gimnasia artística,deportes que requieren flexibilidad y dar muchas vueltas en el aire. Y un día mirando videos en internet me llamó la atención uno en el que una chica hacía movimientos espectaculares y pensé que quería aprender a hacer eso. Lo veía un deporte normal y que sería fácil de encontrar en Zaragoza pero empecé a preguntar por sitios y nadie sabía donde lo impartían.

Me dio tan fuerte que incluso llegué a pensar a desplazarme a otras ciudades hasta que encontré a Raquel,mi maravillosa profesora que impartía clases en un local pequeño. La primera clase fue todo un reto para mí porque tengo muchos complejos (varices en las piernas y delgada no soy precisamente) y tenía miedo, pero fue empezar con los giros básicos y me animabaaaa, ya tenía ganas de ir a la siguiente clase. Poco a poco fui quitándome miedo, cogiendo fuerza y aprendí ciertos músculos que no sabía que existían.

Cogí fuerza abdominal y a los 2 meses mi primer invertido y la emoción fue indescriptible. Y ya no podía parar de entrenar, sólo deseaba eso, clase y entrenar lo que aprendía. Mi humor cambio a mejor,me sentía feliz todo el día y con ganas de conocer que límite tenía mi cuerpo después de tener 2 hijos y os aseguro que no tiene límite. Éste es un deporte que requiere constancia, paciencia y es muy divertido porque conoces a gente maravillosa con la que haces una piña. Ahora ya llevo entrenando 1 año y no puedo dejarlo, cada clase es una experiencia nueva y no paras de aprender cada día una cosa nueva. Ahora ya voy teniendo fuerza, elasticidad, flexibilidad y coordinación. Y me apasiona lo que hago y ojalá pueda seguir haciéndolo un montón de años mas. Porque yo ya soy un poquito mayor pero me siento como si viviese mi segunda adolescencia.

 

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