Testimonios

El Pole Dance es un ejercicio completo que tonifica brazos, piernas, glúteos, espalda y abdomen. Mejora la elasticidad, balance, agilidad y coordinación. Además de los beneficios físicos, se vive una transformación fascinante con la que aprendes a conocer el lenguaje de tu cuerpo a través del baile y el movimiento.

El Pole Dance es una herramienta para recuperar el poder personal, disfrutar de cada movimiento natural de tu cuerpo y aumentar la confianza en uno mismo. Por eso, en esta sección las alumnas os cuentan su experiencia.

Si eres alumn@ vigente te invitamos a que nos cuentes tu historia.

Leyre Martinez  

Jul. 2018

Me llamo Leyre y para mí el pole ha sido una gran cambio en mi vida. Siempre me ha gustado bailar y practicar deporte pero por tema de movilidad y viaje llevaba mucho tiempo sin ninguna rutina de este tipo.

Comencé en octubre a practicar pole y hasta ahora no he dejado de sorprenderme porque la constancia da unos resultados increíbles y es una sensación magnífica ver como, poco a poco, vas mejorando. Además el grupo ayuda muchísimo y eso hace que haya una gran complicidad.

Somos como una GRAN FAMILIA.


Jose Antonio
 

 

 

Jun. 2018

Con 45 años pensaba que no podría pero con ilusión, voluntad y la ayuda de Raquel (la profesora) todo es posible.

Satisfacción al conseguir un ejercicio y dolor, a partes iguales 😉


Teresa Gracia May. 2018

Mi historia con el pole es todo un cúmulo de casualidades. Realmente yo no sabía muy bien lo que era hasta que empecé a practicarlo. Mi primer contacto con el pole fue en la despedida de soltera de una de mis mejores amigas en Barcelona. Hicimos una clase de unas 2 horitas, casi na! A la vuelta de ese finde mi hermana me dijo que si nos apuntábamos juntas ya que nos había molado mucho la experiencia. Al final por circunstancias ella no se pudo apuntar y me apunté sola.

Los primeros días fueron muy duros, porque yo nunca había practicado ningún deporte y pensé que al final terminaría por dejarlo. Pero no! No llevo ni un año y es un vicio. Solo voy una vez por semana, pero es terminar la clase de los jueves y desear que llegue el jueves siguiente para seguir entrenando. Es un deporte muy completo, ya que ejercitas todos los músculos de tu cuerpo (hay alguno que ni sabía que tenía… jajaja), notas como tu resistencia y tu fuerza mejoran cada día. En la clase a la que voy hay gente de todas las edades y condiciones físicas, así que se lo recomiendo a todo el mundo.

Seguiré dando guerra espero que por muchos años!


Judith Parientealumna pole spor Nov. 2016

Quería contar cómo llegó el pole a mi vida y cómo ya no soy capaz de pasar un día sin estar en contacto con la barra vertical.

Siempre me ha gustado la gimnasia artística y un día navegando por internet, ví una chica haciendo movimientos espectaculares y pensé “quiero probar”. Lo ví un deporte normal y que sería fácil de encontrar en Zaragoza pero nadie sabía lo que era, ni donde se impartía.

Pensé en desplazarme a otras ciudades pero encontré a Raquel, mi maravillosa profesora que impartía clases en un pequeño local. La primera clase fue todo un reto para mí, por mis complejos (varices en las piernas y delgada no soy, precisamente) y mis miedos, pero fue empezar y tener ganas de ir a la siguiente clase. Poco a poco, el miedo fue desapareciendo y fue apareciendo fuerza y músculos que no sabía ni que existían. A los 2 meses, conseguí mi primer invertido y la emoción fue indescriptible. Ya no podía parar de entrenar, sólo deseaba ir a clase y entrenar lo aprendido. Mi humor mejoró, me sentía feliz y con ganas de conocer que límite tenía mi cuerpo después de tener 2 hijos y… “Os aseguro que no tiene límite”.

Es un deporte que requiere constancia, paciencia y es muy divertido porque conoces a gente maravillosa. Ahora ya llevo entrenando 1 año y no puedo dejarlo, cada clase es una experiencia y un reto nuevo. Ahora ya voy teniendo fuerza, elasticidad, flexibilidad y coordinación. Me apasiona lo que hago y ojalá pueda seguir haciéndolo un montón de años más. Porque yo ya soy un poquito mayor pero me siento como si viviese mi segunda adolescencia.

 

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